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No todos los riesgos se anuncian con una incidencia visible. En muchas instalaciones deportivas, el verdadero problema empieza antes: cuando los materiales se degradan, cuando aparecen signos de desgaste estructural o cuando determinados elementos dejan de ofrecer las condiciones de seguridad que deberían exigirse en un entorno deportivo.

A veces la diferencia no está solo en una portería nueva, sino en todo lo que transmite la instalación cuando se hace bien. El antes muestra una portería convencional, sin presencia, sin valor diferencial y con una imagen más básica dentro del espacio deportivo.